martes, marzo 28

Tus noches y mis dias: Morir de Amor

Tus noches y mis dias: Morir de Amor

1000 palabras

Si levantado el velo de la bella e inspiradora musa sólo se descubre a una espantosa arpía y si la disciplina y la constancia se han rendido ante los encantos de los placeres efímeros, entonces aquí hay dos mil razones, ¡contantes y sonantes!, para desempolvar la imaginación, empuñar la pluma (o el teclado) y escribir esa historia que engendra insomnios diurnos. Desbaratadas las excusas, es imprescindible tener en cuenta que para este año el concurso retoma nombre y exigencias originales, que variaron con el cambio de siglo. Entonces, completamente embarcados en esta nueva centuria, se impone la tradición y por tanto las añejas 1000 palabras. Así se acatará con drástico buen humor la máxima del maestro Augusto Monterroso: “La brevedad no es un término de la retórica, sino de la buena educación”. Ilustrados lectores, la invitación ha sido cursada.

BASES

1 A partir del jueves 26 de enero hasta las 17:00 horas del 4 de mayo del 2006 CARETAS recibirá los trabajos participantes en su Concurso El Cuento de las 1,000 Palabras. El matasellos de correos dará fe de la fecha del envío. El jurado calificador emitirá su fallo en junio del 2006.

2 El Primer Premio otorgado por CARETAS será de 2,000 dólares. El Segundo Premio será de 1,000 dólares y el Tercer Premio de 500 dólares.

3 El cuento que se envíe a concurso tendrá una extensión máxima de 1,000 palabras. Será presentado en idioma español en seis ejemplares correctamente compaginados y engrapados. El jurado se reserva el derecho, en forma excepcional, de calificar favorablemente un cuento que exceda ligeramente dicho límite en mérito a la calidad de la obra presentada, pero recomendará especialmente aquellas obras que se ciñan al límite señalado.

4 Podrán participar en el concurso todos los residentes en el Perú y los peruanos residentes en el extranjero.

5 Los trabajos deberán ser firmados con seudónimo, que figurará en la primera página. En sobre cerrado aparte y adjunto, el autor hará constar en la parte exterior el seudónimo utilizado y en su interior los datos completos de identidad (nombres, apellidos, documentos de identidad, dirección, teléfono, así como los datos biográficos que crea conveniente incluir). Los cuentos que omitan el seudónimo y/o revelen la identidad de su autor, serán automáticamente descalificados.

6 Los cuentos deberán ser originales e inéditos. No se consideran los originales presentados en forma de guión de cine, teatro, radio o televisión. Los cuentos enviados no deberán haber sido presentados –con el mismo o distinto título– a otro premio o concurso literario pendiente de resolución, lo que descalificará automáticamente al concursante.

7 Cada autor podrá presentar más de un cuento, siempre que utilice distintos seudónimos.

8 CARETAS publicará los cuentos premiados y los mejores seleccionados de acuerdo al criterio del Jurado, en fechas fijadas exclusivamente por la dirección de la revista. Los autores de las obras premiadas ceden los derechos a los organizadores para su publicación.

9 El jurado estará integrado por: Mirko Lauer, Mario Montalbetti, Jorge Eduardo Benavides, Rocío Silva Santisteban, Constantino Carvallo y Jaime Bedoya representando a CARETAS.

10 El personal de CARETAS queda inhabilitado para participar en este certamen.

11 El mero hecho de participar supone la aceptación de todas estas disposiciones. No se mantendrá correspondencia alguna vinculada al certamen. Los cuentos presentados al concurso no serán devueltos a sus autores y serán incinerados al término del mismo, sin responsabilidad para esta revista, no habiendo por consiguiente lugar a reclamo alguno. CARETAS no se hace responsable de la pérdida de originales y/o copias.

12 El envío de los cuentos deberá hacerse a CARETAS. Jr. Huallaga 122, Portal de Botoneros, Plaza de Armas. Lima, Perú.


P R E M I O S
Primer Puesto
US$ 2,000

M
M Segundo Puesto
US$ 1,000

Tercer Puesto
US$ 500

lunes, marzo 27

MOLESKINE LITERARIO

MOLESKINE LITERARIO

pa los links

lunes, marzo 13

primera muerte de maría (segunda versión) - j . e. eielson

PRIMERA MUERTE DE MARIA (1949)



A pesar de sus cabellos opacos, de su misteriosa delgadez,
de su tristeza áurea y definitiva como la mía,
yo adoraba a mi esposa,
alta y silenciosa como una columna de humo.

María vivía en un barrio pobre,
cubierto de deslumbrantes y altísimos planetas,
atravesado de silbidos, de extrañas pestilencias
y de perros hambrientos.
Humedecido por las lágrimas de María
todo el barrio se hundía irremediablemente en un rocío tibio.

María besaba los muros de las callejuelas
y toda la ciudad temblaba de un violento amor a Dios.
María era fea, su saliva sagrada.

Las gentes esperaban ansiosas el día en que María,
provista de dos alas blancas,
abandonase la tierra sonriendo a los transeúntes.
Pero los zapatos rotos de María, como dos clavos milenarios,
continuaban fijos en el suelo.
Durante la espera, la muchedumbre escupía la casa,
la melancolía y la pobreza de María.

Hasta que aparecí yo como un caballo sediento y me apoderé de sus senos.
La virgen espantada derramó una botella de leche y un río de perlas sucedió a su tristeza.
María se convirtió en mi esposa.
Algún tiempo más tarde, María caía a tierra envuelta en una llamarada.
Esposo mío —me dijo— un hijo de tu cuerpo devora mi cuerpo.
Te ruego, señor mío, devuélveme mi perfume, mi botella de leche, mi barrio miserable.

Yo le acerqué su botella de leche y le hice beber unos sorbos redentores.
Abrí la ventana y le devolví su perfume adorado, su barrio polvoriento.
Casi enseguida, una criatura de mirada purísima abrió sus ojos ante mí,
mientras María cerraba los suyos
cegados por un planeta de oro: la felicidad.

Yo abracé a mi hijo y caí de rodillas ante el cuerpo santo
de mi esposa: apenas quedaba de él un hato de cabellos negros,
una mano fría sobre la cabeza caliente de mi hijo.
¡María, María —grité— nada de esto es verdad, regresa a
tu barrio oscuro, a tu melancolía, vuelve a tus callejuelas
estrechas, amor mío, a tu misterioso llanto de todos los días!
Pero María no respondía.

La botella de leche yacía solitaria en una esquina,
como en un cono de luz divina.
En la oscuridad circundante, toda la ciudad me reclamaba a mi hijo,
repentinamente henchida de amor a María.
Yo lo confié al abrigo y la protección de algunos bueyes,
cuyo aliento cálido me recordaba el cuerpo tibio y la impenetrable pureza de María.

jorge eduardo eielson

  • Tributo a Eielson - Nudo
  • domingo, marzo 12

    primera muerte de maría - j. e. eielson

    primera muerte de maría
    jorge eduardo eielson



    A pesar de sus cabellos opacos, de su misteriosa delgadez,
    de su tristeza áurea y definitiva como la mía,
    yo adoraba a mi esposa,
    alta y silenciosa como una columna de humo.

    Cuando la conocí, María vivía en un barrio pobre, cubierto de deslumbrantes y altísimos planetas, atravesado de silbidos, de extrañas pestilencias y de perros hambrientos.
    Humedecido por las lágrimas de María, todo el barrio se hundía irremediablemente en un rocío incontenible.

    María besaba los muros de las callejuelas y toda la ciudad
    temblaba de un violento amor a Dios.
    María era fea; su saliva, sagrada.

    Las gentes, sin confesarlo, esperaban ansiosas el día en que María, provista de dos alas blancas o montada en un animal divino, abandonara la tierra sonriendo por primera vez a los transeúntes

    Pero los zapatos rotos de María, como dos clavos milenarios, continuaban fijos a la tierra.
    Durante la espera, la muchedumbre impaciente escupía la casa, la pobreza y la melancolía de María.

    Una noche María fue embestida por un ciego, como por un árbol lleno de flores. María tomó una flor y de su perfume vivió varios años.

    Con tal perfume, una botella de leche y un perro macilento -Isaías- María alimentaba su corazón y su cuerpo y vivía apartada en una cabaña de madera.

    Hasta que aparecí yo como un caballo sediento y me apoderé de sus senos. La virgen espantada derramó su leche y un río de perlas sucedió a su tristeza.

    Perseguida por mil velos pálidos, como un nupcial cometa, su rostro inocente aparecía y desaparecía entre un bosquecillo de naranjos en flor.

    Sin que ella lo supiera, durante un minuto fulgurante, la virgen acababa de estrenar su incorruptible, mortal belleza; María se convirtió en mi esposa.

    Pero su felicidad duró tan poco como su belleza.
    Todas las noches yo rompía una botella de leche en mi habitación mientras María lloraba su inocencia perdida.
    Poco a poco conseguí alejar de su memoria el inefable perfume del ciego y asesiné a Isaías de un golpe en el estómago.

    Unos días más tarde María caía a tierra envuelta en una llamarada:

    Esposo mío -me dijo- un hijo de tu cuerpo devora mi cuerpo. Te ruego, señor mío: devuélveme mi perfume, mi botella de leche, mi perro miserable.

    ¡Pobre esposa mía, su cuerpo sediento se debatía entre las llamas, asfixiado por el peso viviente de mi amor!
    El instante de belleza perduraba en ella convertido en sangre, en tejidos, en una carne viva y dolorosa como la mía y como la suya.

    Yo le acerqué su botella de leche y le hice beber unos cuantos sorbos redentores. Abrí las ventanas y le devolví su perfume adorado. Casi simultáneamente Isaías saltó a sus brazos, hambriento como siempre, moviéndole la cola, oliendo como la infancia, como la soledad, como la virgen que sólo él había venerado.

    Luego una criatura de mirada purísima abrió sus ojos ante mí, mientras María cerraba los suyos, cegados por un planeta de oro: la felicidad.

    Yo abracé a mi hijo llorando y caí de rodillas ante el cuerpo santo de mi esposa: devorado por un fuego imposible, apenas quedaba de él un hato de cabellos negros, una mirada, una mano fría sobre la cabeza caliente de mi hijo.

    ¡María, María -grité- nada de esto es verdad, regresa a tu barrio pobre, a tu melancolía, vuelve a tu cabaña, amor mío, a tus callejuelas oscuras, a tu incomprensible llanto de todos los días!

    Pero María no respondía.
    Isaías temblaba solitario en una esquina, como en el extremo de un cono de luz divina.
    Toda la ciudad, en el otro extremo, me reclamaba a mi hijo, repentinamente henchida de amor a María.

    Yo confié mi hijo al abrigo y la protección de algunos bueyes, cuyo aliento cálido me recordaba el cuerpo tibio y la impenetrable pureza de María.


  • Tributo a Eielson - Nudo
  • cuientos deun amigo

    http://www4.loscuentos.net/cuentos/local/barlovento/

    jueves, marzo 9

    Las Noches

    Escena I

    (entra a escena Dédalo)

    Minotauro: ¿Quién eres tú?
    Dédalo: Me llamo Dédalo.
    M ¡Ah! No eres quien yo esperaba.
    D: ¿Esperabas a alguien?
    M: ¡Qué, no lo sabes?
    D: ¿Saber qué?
    M: De Teseo. Quien me dejará descansar.
    D: ¿Teseo? No, no. Me parece no haber escuchado ese nombre. ¿Quién es Teseo?
    M: Un rey. Ahora quizá no sea nadie, pero algún día será un héroe y un rey.
    D: ¿Un héroe, un rey? Parece que hablas de alguien muy importante.
    M: Y lo será. Al menos para mí. Por fin podré descansar.
    D: ¿Y cómo sabes que el vendrá?
    M: Porque está escrito en una pared de este laberinto. Ahí dice: “Es aquí donde Teseo hiere de muerte al Minotauro.
    D: ¿Qué! ¡Acaso tú eres el Minotauro?
    M: Así me llaman.

    (Sale Dédalo corriendo y asustado.)

    M: ¿Por qué huye? ¿Debería perseguirlo? Bah, para qué? Nadie puede borrar lo escrito en estas paredes. Ellas tienen en sus cifras el tamaño de mis días y de mis noches. Oigo pasos. ¿Quién anda ahí? Nadie. Es nadie. Tal vez solo sea mi imaginación.

    (Pasa Dédalo corriendo delante del Minotauro.)

    ¿Y éste? Cree escapar pero sólo da vueltas. ¿Qué extraño? Lo escrito en estas paredes es mucho, pero me parece haber leído su nombre muchas veces. ¡Claro! Pero sí es él. El constructor.

    (Entra Dédalo trastabillando, muy fatigado)

    D: ¡Ah, ah! Es inútil. Lo intento y lo intento y siempre regreso a las mismas encrucijadas.
    M: ¿Has tratado de detenerte a leer lo escrito en las paredes?
    D: ¡Ah, ah! (resopla) ¿Para qué? No tiene sentido. Si fui yo quien las escribe. Sé todo cuanto revelan o mienten estas paredes.
    M: ¡Mienten?
    D: Pero por supuesto. Un laberinto está para extraviar. Este laberinto cómo ves no está hecho sólo de paredes. Hay otras cosas en él, otros pequeños laberintos.
    M: ¿Pero, la venida de Teseo es verdad, no es así?
    D: Bueno, puede ser. No lo sé la verdad. No me mires con esa cólera. No tiene sentido. Verás. Las palabras nunca son lo que dicen. Sino son como están formadas. Tienes que saber ver entre los agujeros dejados por las palabras.
    M: ¿Cómo se hace eso?
    D: Si lo supiera, ya estaría fuera del laberinto.
    M: Pero tú eres el constructor. ¿Cómo no vas a saber salir del laberinto?
    D: La respuesta a eso es muy fácil. Solo quien no desee salir del laberinto podrá hallar la salida. Si deseas salir, el laberinto te atrapará. Es como una telaraña, y nosotros somos las moscas.
    M: Tú serás mosca. Yo no deseo salir.
    D: Pero deseas a Teseo. Deseas descanso. El laberinto te sedujo. Te mostró las palabras deseadas, esperadas, queridas. Ahora te puedo decir, son mentiras.
    M: ¡No¡ Tu solo quieres volverme loco.
    D: ¿Quién sabe? Construir un laberinto así es una locura. Aunque yo también puedo equivocarme. Pero como tú dijiste, yo soy el constructor y conozco mi obra. Se todas las cosas del laberinto. O eso creo.
    M: ¿Por qué la duda?
    D: No sé bien. Quizá en esta pared este la puerta, quizá no. O en esta otra. O quizá al voltear aquella pared encuentres a tu Teseo. No lo sé.
    M: Si serás loco. El encierro te está afectando. Además, es por aquel otro lado donde está mi pared.
    D: ¿El encierro? Ah, sí, verdad. El encierro. Puede ser que me afecte, pero solo un poco.
    M: Yo diría más bien que mucho.
    D: Ya. Pero esta conversación no nos va a llevar a ningún lado. Mejor llévame hasta tu pared.
    M: Esta bien.
    (Salen.)

    Escena II

    (Están a la puerta del laberinto Ariadna y Teseo)

    Ariadna: No Teseo. Promételo. Dime que volverás a buscarme.
    Teseo: Ya, está bien. Te lo prometo. Pero dame el hilo.
    A: No Teseo. No te creo. Tú no piensas volver.
    T: Claro que volveré por ti Ariadna. ¿O piensas qué podríamos vivir separados uno del otro?
    A: ¿Estás seguro?
    T: Completamente.
    A: De acuerdo. Toma. Y recuerda, pase lo que pase, no camines por la luz.
    T: ¿Por qué?
    A: Porque perderás el hilo y no podrás salir.
    T: Bien, gracias.
    (Sale Teseo)
    A: Ojalá regresé.
    (Una voz desde las sombras): Tú sólo espera.

    Escena III

    T: La luz se ha ido y ha vuelto demasiadas veces.
    (Entra un anciano.)
    T: ¿Quién anda ahí?
    Anciano: Depende a quién estés buscando.
    T: Busco al Minotauro.
    A: Entonces seré el Minotauro.
    T: No puedes ser el Minotauro. Él es un monstruo horrible, una aberración.
    A: Parecido a ti, a mí.
    T: Jamás seré un monstruo.
    A: Llenar de falsas promesas a una joven enamorada te convierte en un monstruo.
    T: ¿De qué hablas? ¿Tú quién eres, cómo sabes eso? ¡Contesta! ¿Acaso nos conocemos?
    A: Puede ser. Si yo soy un monstruo como tú, puede que nos conozcamos.
    T: Yo no soy ningún monstruo. Yo soy Teseo y vine a dar muerte al monstruo Minotauro, terror de mi pueblo.
    A: Está bien. Cálmate. Aquí estoy. Te estuvimos esperando largo tiempo.
    T: Tú no puede ser el Minotauro. Él es grande, fuerte. Mata y devora a los jóvenes de mi pueblo sin piedad. Se alimenta de la carne humana y por eso debo matarlo. Derrama sangre inocente para satisfacerse. No hay persona en mi patria que no tema al Minotauro. Todos los que han sido traídos hasta aquí han perecido, sin tregua alguna.
    A: Peores cosas han dicho de mí. Te falta imaginación. Pero sí, lo que dices es en parte exacto.
    T: No me hagas reír anciano. Tú no podrías matar a nadie.
    A: Pero puedo perderlos.
    T: ¿Perderlos? ¿A qué te refieres? Explícate.
    A: Tú lo sabes mejor que yo. Ya te lo dije. Allá afuera hay una muchacha esperándote. Y tú la perdiste, la engañaste. Está extraviada para siempre.
    T: ¡Calumnias! Yo solo necesitaba su ayuda para vencer al monstruo que aquí habita.
    A: ¿Y para qué necesitas el hilo?
    T: Para... para... Eso a ti no te importa.
    A: Esta bien. Cómo quieras. Ya encontraste lo que buscabas. ¿Qué esperas para actuar?
    T: Tú no eres el Minotauro. Ya me hubieses atacado.
    M: Te equivocas. Ya te maté.

    NUVOLAGLIA

    NUVOLAGLIA

    NUVOLAGLIA

    NUVOLAGLIA

    mas pal link!

    Lado B

    Lado B

    mas pal link

    El dedo en la llaga

    El dedo en la llaga
    pa los link.

    martes, marzo 7

    Hijo, que nos están deformando!

    Chequea está página, aquí no hay invenciones. Nos están deformando la verdad. http://humanupgrades.com
    Bonito Nombre no. Sí. Human Up Grades. Dale click abajito a la derecha, donde dice Servicios -o servicies-. Wow, que casi me caigo de la silla.

    lunes, marzo 6

    TÚ ESTÁS



    TÚ ESTÁS en lo secreto.

    Y, aunque no hubiese dioses

    en donde refugiarnos

    a la hora de la muerte,

    yo agradezco a ese dios inexistente

    cuya divinidad

    se esconde entre tus ramas

    los días de la tierra.


    Elena Pallarés Dúkar

    ALGÚN DÍA

    Algún día te escribiré un poema que no
    mencione el aire ni la noche;
    un poema que omita los nombres de las flores,
    que no tenga jazmines o magnolias.

    Algún día te escribiré un poema sin pájaros,
    sin fuentes, un poema que eluda el mar
    y que no mire a las estrellas.

    Algún día te escribiré un poema que se limite
    a pasar los dedos por tu piel
    y que convierta en palabras tu mirada.
    Sin comparaciones, sin metáforas;
    algún día escribiré un poema que huela a ti,
    un poema con el ritmo de tus pulsaciones,
    con la intensidad estrujada de tu abrazo.
    Algún día te escribiré un poema, el canto de mi dicha.

    DARÍO JARAMILLO A.
    (Colombia,1947)

    jueves, marzo 2

    El Color del Camaleon

    El Color del Camaleon

    gbrielon

    Se ha detenido un p�jaro en el aire

    Se ha detenido un p�jaro en el aire

    otro mas

    �C�mo aparecer en el directorio?

    �C�mo aparecer en el directorio?

    otro pal link

    LA Movida/Los despojos de una revista literaria/Bogot�/COLOMBIA/literatura

    LA Movida/Los despojos de una revista literaria/Bogot�/COLOMBIA/literatura
    otro pal link


    View My Stats

    script LANGUAGE="JavaScript">