sábado, septiembre 12

nueva nueva nueva

se habrán dado cuenta que aquí ya nadie publica hace mucho.
nos mudamos de casa, más que nada por el color.

http://martinzuniga.wordpress.com

espero sus visitas por allá!

sábado, febrero 9

Haruki Murakami, Al sur de la frontera, al oeste del sol.

"Cuando le sirvieron el cóctel, tomó un sorbo. Luego cerró los ojos. Como si aguzara el oído para poder precisar la procedencia de un rumor casi imperceptible. Al cerrarlos, pude ver aquella pequeña línea sobre sus párpados.
—¿Sabes, Hajime?, he estado pensando mucho en los cócteles de este bar. Me apetecía tomarme uno. Los cócteles de los otros lugares son distintos.
—¿Has ido lejos?
—¿Por qué lo dices? —preguntó Shimamoto.
—Porque me da esa impresión —respondí—. Exhalas ese aroma. Aroma a haber estado largo tiempo en un lugar muy lejano.
Ella levantó la vista y me miró. Asintió.
—¿Sabes, Hajime?, durante mucho tiempo, yo... —empezó a decir, pero enmudeció como si, de repente, recordara algo. Me quedé mirando cómo buscaba las palabras en su interior. Pero, al parecer, no las halló. Apretó los labios y volvió a sonreír—. Lo siento. Hubiese tenido que ponerme en contacto contigo. Pero prefería dejar las cosas tal como estaban. Mantenerlas en un todo o nada. Venir o no venir. Cuando vengo, vengo. Cuando no vengo..., estoy en otra parte.
—¿Y no hay un término medio?
—No, no hay un término medio —dijo—. En esto no puede haber lugar para el compromiso.
—Y donde no hay lugar para el compromiso no puede haber un término medio.
—Exacto —dijo—. Donde no hay lugar para el compromiso no hay un término medio.
—De la misma manera que, donde no hay perro, no hay perrera.
—Exacto. De la misma manera que, donde no hay perro, no hay perrera —dijo Shimamoto y me miró con extrañeza—. Tienes un sentido del humor muy curioso, ¿no?"

viernes, enero 11

Fear - Raymond Carver (1939-1988)

Fear of seeing a police car pull into the drive.
Fear of falling asleep at night.
Fear of not falling asleep.
Fear of the past rising up.
Fear of the present taking flight.
Fear of the telephone that rings in the dead of night.
Fear of electrical storms.
Fear of the cleaning woman who has a spot on her cheek!
Fear of dogs I've been told won't bite.
Fear of anxiety!
Fear of having to identify the body of a dead friend.
Fear of running out of money.
Fear of having too much, though people will not believe this.
Fear of psychological profiles.
Fear of being late and fear of arriving before anyone else.
Fear of my children's handwriting on envelopes.
Fear they'll die before I do, and I'll feel guilty.
Fear of having to live with my mother in her old age, and mine.
Fear of confusion.
Fear this day will end on an unhappy note.
Fear of waking up to find you gone.
Fear of not loving and fear of not loving enough.
Fear that what I love will prove lethal to those I love.
Fear of death.
Fear of living too long.
Fear of death.

I've said that.


Miedo

Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa.
Miedo de quedarme dormido durante la noche.
Miedo de no poder dormir.
Miedo de que el pasado regrese.
Miedo de que el presente tome vuelo.
Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.
¡Miedo a la ansiedad!
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera.
Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre.
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día termine con una nota triste.
Miedo a despertarme y ver que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado.
Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.

Ya dije eso.

Versión de Rigoberto Rodríguez

lunes, diciembre 10

En tu aniversario - Alejandra Pizarnik

Recibe este rostro mío, mudo, mendigo
Recibe este amor que te pdio
Recibe lo que hay en mí que eres tú.

lunes, noviembre 19

Happiness Raymond Carver (1939-1988)

So early it's still almost dark out.
I'm near the window with coffee,
and the usual early morning stuff
that passes for thought.

When I see the boy and his friend
walking up the road
to deliver the newspaper.

They wear caps and sweaters,
and one boy has a bag over his shoulder.
They are so happy
they aren't saying anything, these boys.

I think if they could, they would take
each other's arm.
It's early in the morning,
and they are doing this thing together.

They come on, slowly.
The sky is taking on light,
though the moon still hangs pale over the water.

Such beauty that for a minute
death and ambition, even love,
doesn't enter into this.

Happiness. It comes on
unexpectedly. And goes beyond, really,
any early morning talk about it.


Felicidad

Tan temprano y todavía está oscuro afuera.
Estoy cerca de la ventana con un café,
y todo el ajetreo matutino acostumbrado
que pasa por la mente.

Cuando observo al chico y a su amigo
caminando por la calle
para entregar el periódico.

Llevan puestos capas y pulóveres,
y uno de ellos lleva una mochila sobre su espalda.
Están tan contentos
no dicen nada, estos chicos.

Pienso que si pudieran, se tomarían
uno al otro del brazo.
Es temprano en la mañana
y hacen esta actividad en conjunto.

Vienen, lentamente.
El cielo se va iluminando,
aunque la luna todavía cuelga pálida sobre el agua.

Es tanta la belleza que por un instante
ni la muerte ni la ambición, ni siquiera el amor,
tienen la puerta abierta.

La felicidad. Llega inesperadamente.
Y se va lejos, en verdad,
aunque ninguna madrugada hable de ello.

jueves, octubre 4

bolaño segun dicen

Una persona te acaricia, te hace bromas, es dulce
contigo y luego nunca más te vuelve a hablar. ¿A
qué te refieres, a la Tercera Guerra? La desconocida te ama y luego reconoce la situación matadero. Te besa y luego te dice que la vida consiste precisamente en seguir adelante, en asimilar los alimentos y buscar otros.
Es divertido, en el cuarto, además del reflejo
que lo chupa todo (y de ahí el hoyo inmaculado),
hay voces de niños, preguntas que llegan como des-
de muy lejos. Y detrás de las preguntas, lo hubiera adivinado, hay risas nerviosas, bloques que se van deshaciendo pero que antes sueltan su mensaje lo mejor que pueden. «Cuídate.» «Adiós, cuídate.»

viernes, septiembre 28

De: La Belleza del marido. Anne Carson

“Propongo simplemente una analogía.
Un retraso
<>
Dijo Duchamp
refiriéndose a la novia desnudada por sus solteros
que se partió en ocho pedazos durante el trayecto del Museo de Brooklyn
a Connecticut (1912).
¿Qué es lo que se está retrasando?
El matrimonio, supongo…
Mira la palabra
cómo brilla”

sábado, agosto 25

Ana Isabel Conejo - Atlas

SÓLO VÍCTIMAS

Déjame que te cuente las ofensas del mundo: las altas cordilleras oponiendo sus siluetas frágiles contra un humo incesante de rapiña y de muertos, los glaciares azules profanados de restos de basura; déjame que te hable de la estela aceitosa de los barcos mercantes, de las sucias espumas de las aguas fecales en las que se alimentan los flamencos. Yo los he visto. Aves rosadas, tan hermosas que te lloran los ojos al mirarlas, como al mirar un cielo de poniente. Ponen huevos enfermos. Y esos niños de África con su triste ropaje de huesos prominentes, hijos de nuestro miedo. Mientras desde muy lejos nos exhortan a rodar silenciosos en grandes coches de motor alemán, a borrar nuestro olor con aerosoles que dejarían ciega a una gaviota. Cifras. Nos suministran datos comparativos de las últimas décadas. Como si así pudieran explicarnos por qué hace ya dos años que no anida en mi casa la sírice gigante, por qué el viento de marzo no huele como siempre. Y lo peor es que ya no hay verdugos: sólo víctimas. Sólo aterradas víctimas culpables. Animales enfermos que intentan protegerse refugiándose en un hipermercado, yendo a clases de bailes de salón…

MASHKAN-SHAPIR

Mesopotamia es sólo un arañazo de oro en la superficie del desierto, un nombre griego, llaga de agua y palmeras entre el polvo y la sed,

pero ese nombre esconde multitud de Venecias muertas entre las dunas.

Sabemos de una de ellas: Mashkan-Shapir. Tres puertas. Los canales hundían su esqueleto de lluvia en los blandos aluviones del Tigris. Había un templo al dios de la muerte y otro al sol. Extraño culto doble a la ardiente evidencia del ser y su reverso.

Quién sabe si en sus casas se oirían los pájaros. O qué reptiles casi transparentes dormitaban inmóviles al calor de sus muros, qué insectos atraídos por la oscura promesa de la sangre se agazapaban en sus lechos, cuántas veces se echaron a perder en las cestas los frutos corrompidos por el verde polvoriento del moho,

Quién iba por las tardes al jardín de palmeras junto al muro del norte, o qué palabras sonarían más dulces en sus labios, cómo se sonreía un poco el pescador más joven al clavar sus arpones en el cuerpo de plata de los peces fluviales, qué refrán repetían las abuelas acerca de la sed

Nunca los muertos estuvieron tan muertos

tan a merced del viento

tan perdidos…

lunes, julio 2

DOS DÍAS SOLA - Jane Kenyon

DOS DÍAS SOLA

Tú no estás aquí. Mantengo
el fuego encendido, aunque no hace frío,
alimentando la estufa hambrienta.
Leo el periódico de la tarde
mientras cinco generaciones
me observan por encima del hombro.

En la leñera
la oscuridad me rodea y penetra en mí.
El único sonido que escucho
es mi propia respiración. Quizás
ya no encaje aquí.
Nada me dice lo contrario.

[TWO DAYS ALONE. You are not here. I keep / the fire going, though it isn’t cold, / feeding the stove-animal. / I read the evening paper / with five generations / looking over my shoulder. // In the woodshed / darkness is all around and inside me. / The only sound I hear / is my own breathing. Maybe / I don’t belong here. / Nothing tells me that I don’t.]

sábado, junio 9

El viejo suéter azul de papá - Anne Carson

Hoy cuelga del respaldo de la silla de la cocina
donde siempre me siento, cuelga
del mismo respaldo de la misma silla donde él solía sentarse.

Me lo pongo al entrar,
como él solía, sacudiendo
la nieve de sus botas.

Me lo pongo y me siento en la oscuridad.
Él no haría esto.
Lajas de frío caen desde el hueso de la luna.

Sus leyes eran un secreto.
Pero recuerdo el momento en que supe
que perdía el juicio dentro de sus leyes.

Estaba de pie en la curva de la entrada cuando lo vi.
Llevaba puesto el suéter azul con los botones abrochados hasta el cuello.
No sólo porque era una calurosa tarde de julio

sino la mirada en su rostro...
como un niño a quien la tía vistió temprano por la mañana
antes de un largo viaje

en trenes fríos y venteados andenes
sentado muy rígido en la orilla de su asiento
mientras las sombras, como largos dedos,

sobre almiares dejados atrás,
aún lo estremecen
porque él viaja mirando hacia atrás. -

— Este poema forma parte del libro La escuela de Wallace Stevens: Una antología de la poesía estadounidense contemporánea, con textos introductorios de Harold Bloom, y la selección y traducción de los poemas por Jeannette L. Clariond, que aparecerá próximamente en Editorial Pre-textos.

martes, junio 5

WILLIAM CARLOS WILLIAMS - El término

Una hoja arrugada
de papel de envolver
del tamaño

y aparente volumen
de un hombre iba
rodando con

el viento despacio y
rodando en
las calles cuando

un auto le pasó
por encima y
la aplastó

en el suelo. Al contrario
de un hombre se levantó
otra vez rodando

con el viento y
rodando lo mismo
que antes.

("Poemas", Editorial Visor, 1985. Traducción de José Coronel Urtecho)

lunes, junio 4

Anne Carson - poema

God's handiwork
Anne Carson (Canadá, 1950- )

The best way to insult God
is to damage your uniqueness,
which God has worked on.


El trabajo manual de Dios

Para insultar a Dios la mejor manera
es dañar tu unicidad,
esa en la que Dios trabajase.

jueves, mayo 31

manifiesto infrarealista

DÉJENLO TODO, NUEVAMENTE



primer manifiesto infrarrealista


“Hasta los confines del sistema solar hay cuatro horas-luz; hasta la estrella más cercana, cuatro años-luz. Un desmedido océano de vacío. Pero ¿estamos realmente seguros de que sólo haya un vacío? Únicamente sabemos que en este espacio no hay estrellas luminosas; de existir, ¿serían visibles? ¿Y si existiesen cuerpos no luminosos u oscuros? ¿No podría suceder en los mapas celestes, al igual que en los de la tierra, que estén indicadas las estrellas-ciudades y omitidas las estrellas-pueblos?”


-Escritores soviéticos de ciencia ficción arañándose el rostro a medianoche.

-Los infrasoles (Drummond diría los alegres muchachos proletarios).



-Peguero y Boris solitarios en un cuarto lumpen presintiendo a la maravilla detrás de la puerta.

-Free Money


*


¿Quién ha atravesado la ciudad y por única música sólo ha tenido los silbidos de sus semejantes, sus propias palabras de asombro y rabia?


El tipo hermoso que no sabía

que el orgasmo de las chavas es clitoral


(Busquen, no solamente en los museos hay mierda) (Un proceso de museificación individual) (Certeza de que todo está nombrado, develado) (Miedo a descubrir) ( Miedo a los desequilibrios no previstos).


*


Nuestros parientes más cercanos:

los francotiradores, los llaneros solitarios que asolan los cafés de chinos de latinoamérica, los destazados en supermarkets, en sus tremendas disyuntivas individuo-colectividad; la impotencia de la acción y la búsqueda (a niveles individuales o bien enfangados en contradicciones estéticas) de la acción poética.

*


Pequeñitas estrellas luminosas guiñándonos eternamente un ojo desde un lugar del universo llamado Los laberintos.

-Dancing-Club de la miseria.


-Pepito Tequila sollozando su amor por Lisa Underground.

-Chúpaselo, chúpatelo, chupémoselo.

-Y el Horror


*


Cortinas de agua, cemento o lata, separan una maquinaria cultural, a la que lo mismo le da servir de conciencia o culo de la clase dominante, de un acontecer cultural vivo, fregado, en constante muerte y nacimiento, ignorante de gran parte de la historia y las bellas artes (creador cotidiano de su loquísima istoria y de su alucinante vellas hartes), cuerpo que por lo pronto experimenta en sí mismo sensaciones nuevas, producto de una época en que nos acercamos a 200 kph. al cagadero o a la revolución.


“Nuevas formas, raras formas”, como decía entre curioso y risueño el viejo Bertolt.


*


Las sensaciones no surgen de la nada (obviedad de obviedades), sino de la realidad condicionada, de mil maneras, a un constante fluir.

-Realidad múltiple, nos mareas!

Así, es posible que por una parte se nazca y por otra estemos en las primeras butacas de los últimos coletazos. Formas de vida y formas de muerte se pasean cotidianamente por la retina. Su choque constante da vida a las formas infrarrealistas: EL OJO DE LA TRANSICIÓN


*



Metan a toda la ciudad al manicomio. Dulce hermana, aullidos de tanque, canciones hermafroditas, desiertos de diamante, sólo viviremos una vez y las visiones cada día más gruesas y resbalosas. Dulce hermana, aventones para Monte Albán. Apriétense los cinturones porque se riegan los cadáveres. Una movida de menos.



*



¿Y la buena cultura burguesa? ¿Y la academia y los incendiarios? ¿y las vanguardias y sus retaguardias? ¿Y ciertas concepciones del amor, el buen paisaje, la Colt precisa y multinacional?


Como me dijo Saint-Just en un sueño que tuve hace tiempo: Hasta las cabezas de los aristócratas nos pueden servir de armas.


*


-Una buena parte del mundo va naciendo y otra buena parte muriendo, y todos sabemos que todos tenemos que vivir o todos morir: en esto no hay término medio.

Chirico dice: es necesario que el pensamiento se aleje de todo lo que se llama lógica y buen sentido, que se aleje de todas las trabas humanas de modo tal que las cosas le aparezcan bajo un nuevo aspecto, como iluminadas por una constelación aparecida por primera vez. Los infrarrealistas dicen: Vamos a meternos de cabeza en todas las trabas humanas, de modo tal que las cosas empiecen a moverse dentro de uno mismo, una visión alucinante del hombre.

-La Constelación del Bello Pájaro.

-Los infrarrealistas proponen al mundo el indigenismo: un indio loco y tímido.

-Un nuevo lirismo, que en América Latina comienza a crecer, a sustentarse en modos que no dejan de maravillarnos. La entrada en materia es ya la entrada en aventura: el poema como un viaje y el poeta como un héroe develador de héroes. La ternura como un ejercicio de velocidad. Respiración y calor. La experiencia disparada, estructuras que se van devorando a sí mismas, contradicciones locas.


Si el poeta está inmiscuido, el lector tendrá que inmiscuirse.


“libros eróticos sin ortografía”


*


Nos anteceden las MIL VANGUARDIAS DESCUARTIZADAS EN LOS SESENTAS

Las 99 flores abiertas como una cabeza abierta

Las matanzas, los nuevos campos de concentración

Los Blancos ríos subterráneos, los vientos violetas

Son tiempos duros para la poesía, dicen algunos, tomando té, escuchando música en sus departamentos, hablando (escuchando) a los viejos maestros. Son tiempos duros para el hombre, decimos nosotros, volviendo a las barricadas después de una jornada llena de mierda y gases lacrimógenos, descubriendo / creando música hasta en los departamentos, mirando largamente los cementerios-que-se-expanden, donde toman desesperadamente una taza de té o se emborrachan de pura rabia o inercia los viejos maestros.

Nos antecede HORA ZERO

((Cría zambos y te picarán los callos))

Aún estamos en la era cuaternaria. ¿Aún estamos en la era cuaternaria?

Pepito Tequila besa los pezones fosforescentes de Lisa Underground y la ve alejarse por una playa en donde brotan pirámides negras.



*


Repito:

el poeta como héroe develador de héroes, como el árbol rojo caído que anuncia el principio del bosque.

-Los intentos de una ética-estética consecuente están empedrados de traiciones o sobrevivencias patéticas.

-Y es que el individuo podrá andar mil kilómetros pero a la larga el camino se lo come.

-Nuestra ética es la Revolución, nuestra estética la Vida: una-sola-cosa.


*


Los burgueses y los pequeños burgueses se la pasan en fiesta. Todos los fines de semana tienen una. El proletariado no tiene fiesta. Sólo funerales con ritmo. Eso va a cambiar. Los explotados tendrán una gran fiesta. Memoria y guillotinas. Intuirla, actuarla ciertas noches, inventarle aristas y rincones húmedos, es como acariciar los ojos ácidos del nuevo espíritu.



*


Desplazamiento del poema a través de las estaciones de los motines: la poesía produciendo poetas produciendo poemas produciendo poesía. No un callejón eléctrico / el poeta con los brazos separados del cuerpo / el poema desplazándose lentamente de su Visión a su Revolución. El callejón es un punto múltiple. “Vamos a inventar para descubrir su contradicción, sus formas invisibles de negarse, hasta aclararlo”. Desplazamiento del acto de escribir por zonas nada propicias para el acto de escribir.

¡Rimbaud, vuelve a casa!

Subvertir la realidad cotidiana de la poesía actual. Los encadenamientos que conducen a una realidad circular del poema. Una buena referencia: el loco Kurt Schwitters. Lanke trr gll, o, upa kupa arggg, devienen en línea oficial, investigadores fonéticos codificando el aullido. Los puentes del Noba Express son anti-codificantes: déjenlo que grite, déjenlo que grite (por favor no vayan a sacar un lápiz ni un papelito, ni lo graben, si quieren participar griten también), así que déjenlo que grite, a ver qué cara pone cuando acabe, a qué otra cosa increíble pasamos.

Nuestros puentes hacia las estaciones ignoradas. El poema interrelacionando realidad e irrealidad

*


Convulsivamente


*

¿Qué le puedo pedir a la actual pintura latinoamericana? ¿Qué le puedo pedir al teatro?

Más revelador y plástico es pararse en un parque demolido por el smog y ver a la gente cruzar en grupos (que se comprimen y se expanden) las avenidas, cuando tanto a los automovilistas como a los peatones les urge llegar a sus covachas, y es la hora en que los asesinos salen y las víctimas los siguen.

¿Realmente qué historias me cuentan los pintores?

El vacío interesante, la forma y el color fijos, en el mejor de los casos la parodia del movimiento. Lienzos que sólo servirán de anuncios luminosos en las salas de los ingenieros y médicos que coleccionan.

El pintor se acomoda en una sociedad que cada día es más “pintor” que él mismo, y ahí es donde se encuentra desarmado y se inscribe de payaso.

Si un cuadro de X es encontrado en alguna calle por Mara, ese cuadro adquiere categoría de cosa divertida y comunicante; es un salón es tan decorativo como los sillones de fierro del jardín del burgués / ¿cuestión de retina? / sí y no / pero mejor sería encontrar ( y por un tiempo sistematizar azarosamente) el factor detonante, clasista, cien por ciento propositivo de la obra, en yuxtaposición a los valores de “obra” que la están precediendo y condicionando.

-El pintor deja el estudio y CUALQUIER statu quo y se mete de cabeza en la maravilla / o se pone a jugar ajedrez como Duchamp / Una pintura didáctica para la misma pintura / Y una pintura de la pobreza, gratis o bastante barata, inacabada, de participación, de cuestionamiento en la participación, de extensiones físicas y espirituales ilimitadas.

La mejor pintura de América Latina es la que aún se hace a niveles inconscientes, el juego, la fiesta, el experimento que nos da una real visión de lo que somos y nos abre a lo que podemos será la mejor pintura de América Latina es la que pintamos con verdes y rojos y azules sobre nuestros rostros, para reconocernos en la creación incesante de la tribu.

*

Prueben a dejarlo todo diariamente.

Que los arquitectos dejen de construir escenarios hacia dentro y que abran las manos (o que las empuñen, depende del lugar) hacia ese espacio de afuera. Un muro y un techo adquieren utilidad cuando no sólo sirven para dormir o evitar lluvias sino cuando establecen, a partir, por ejemplo, del acto cotidiano del sueño, puentes conscientes entre el hombre y sus creaciones, o la imposibilidad momentánea de éstas.

Para la arquitectura y la escultura los infrarrealistas partimos de dos puntos: la barricada y el lecho.


*


La verdadera imaginación es aquella que dinamita, elucida, inyecta microbios esmeraldas en otras imaginaciones. En poesía y en lo que sea, la entrada en materia tiene que ser ya la entrada en aventura. Crear las herramientas para la subversión cotidiana. Las estaciones subjetivas del ser humano, con sus bellos árboles gigantescos y obscenos, como laboratorios de experimentación. Fijar, entrever situaciones paralelas y tan desgarradoras como un gran arañazo en el pecho, en el rostro. Analogía sin fin de los gestos. Son tantos que cuando aparecen los nuevos ni nos damos cuenta, aunque los estamos haciendo / mirando frente a un espejo. Noches de tormenta. La percepción se abre mediante una ética-estética llevada hasta lo último.


*

Las galaxias del amor están apareciendo en la palma de nuestras manos.

-Poetas, suéltense las trenzas (si tienen)

-Quemen sus porquerías y empiecen a amar hasta que lleguen a los poemas incalculables

-No queremos pinturas cinéticas, sino enormes atardeceres cinéticos

-Caballos corriendo a 500 kilómetros por hora

-Ardillas de fuego saltando por árboles de fuego

-Una apuesta para ver quién pestañea primero, entre el nervio y la pastilla somnífera


*

El riesgo siempre está en otra parte. El verdadero poeta es el que siempre está abandonándose. Nunca demasiado tiempo en un mismo lugar, como los guerrilleros, como los ovnis, como los ojos blancos de los prisioneros a cadena perpetua.


*

Fusión y explosión de dos orillas: la creación como un graffiti resuelto y abierto por un niño loco.

Nada mecánico. Las escalas del asombro. Alguien, tal vez el Bosco, rompe el acuario del amor. Dinero gratis. Dulce hermana. Visiones livianas como cadáveres. Little boys tasajeando de besos a diciembre.


*

A las dos de la mañana, después de haber estado en casa de Mara, escuchamos (Mario Santiago y algunos de nosotros) risas que salían del penthouse de un edificio de 9 pisos. No paraban, se reían y se reían mientras nosotros abajo nos dormíamos apoyados en varias casetas telefónicas. Llegó un momento en que sólo Mario seguía prestando atención a las risas (el penthouse es un bar gay o algo parecido y Darío Galicia nos había contado que siempre está vigilado por policías). Nosotros hacíamos llamadas telefónicas pero las monedas se hacían de agua. Las risas continuaban. Después de que nos fuimos de esa colonia Mario me contó que realmente nadie se había reído, eran risas grabadas y allá arriba, en el penthouse, un grupo reducido, o quizás un solo homosexual, había escuchado en silencio su disco y nos lo había hecho escuchar.

-La muerte del cisne, el último canto del cisne, el último canto del cisne negro, NO ESTÁN en el Bolshoi sino en el dolor y la belleza insoportables de las calles.

-Un arcoiris que principia en un cine de mala muerte y que termina en una fábrica en huelga.

-Que la amnesia nunca nos bese en la boca. Que nunca nos bese.

-Soñábamos con utopía y nos despertamos gritando.

-Un pobre vaquero solitario que regresa a su casa, que es la maravilla.


*

Hacer aparecer las nuevas sensaciones -Subvertir la cotidianeidad



O.K.

DÉJENLO TODO, NUEVAMENTE
LÁNCENSE A LOS CAMINOS


Roberto Bolaño, México, 1976

Lisa - Roberto Bolaño

LISA

Cuando Lisa me dijo que había hecho el amor
Con otro, en la vida cabina telefónica de aquel
Almacén de la Tepeyac, creí que el mundo
Se acababa para mí. Un tipo alto y flaco y
Con el pelo largo y una verga larga que no esperó
Más de una cita para penetrarla hasta el fondo.
No es algo serio, dijo ella, pero es
La mejor manera de sacarte de mi vida.
Parménides García Saldaña tenía el pelo largo y hubiera
Podido ser el amante de Lisa, pero algunos
Años después supe que había muerto en una clínica psiquiátrica
O que se había suicidado. Lisa ya no quería
Acostarse más con perdedores. A veces sueño
Con ella y la veo feliz y fría en un México
Diseñado por Lovecraft. Escuchamos música
(Canned Heat, uno de los grupos preferidos
De Parménides García Saldaña) y luego hicimos
El amor tres veces. La primera se vino dentro de mí,
La segunda se vino en mi boca y la tercera, apenas un hilo
De agua, un corto hilo de pescar, entre mis pechos. Y todo
En dos horas, dijo Lisa. Las dos peores horas de mi vida,
Dije desde el otro lado del teléfono.

miércoles, mayo 30

La Dinosaurio

Cuando se despertó el dinosaurio aún estaba allí.

martes, mayo 15

cuento - la revancha.

Apuesta todo y pierde. Lo suicidan.

jueves, abril 26

Jose Watanabe - poemas

Las manos
Mi padre vino desde tan lejos
cruzó los mares,
caminó
y se inventó caminos,
hasta terminar dejándome sólo estas manos
y enterrando las suyas
como dos tiernísimas frutas ya apagadas.

Digo que bien pueden ser éstas sus manos
encendidas también con la estampa de Utamaro
del hombre tenue bajo la lluvia.

Sin embargo, la gente repite que son mías
aunque mi padre
multiplicó sus manos
sólo por dos o tres circunstancias de la vida
o porque no quiso que otras manos
pesasen sobre su pecho silenciado.

Pero es bien sencillo comprender
que con estas manos
también enterrarán un poco a mi padre,
a su venida desde tan lejos,
a su ternura que supo modelar sobre mis cabellos
cuando él tenía sus manos para coger cualquier viento,
de cualquier tierra.

La mantis religiosa
Mi mirada cansada retrocedió desde el bosque azulado por el sol
hasta la mantis religiosa que permanecía inmóvil a 50 cm. de mis ojos.
Yo estaba tendido sobre las piedras caliente de la orilla del Chanchamayo
y ella seguía allí, inclinada, las manos contritas,
confiando excesivamente en su imitación de ramita o palito seco
Quise atraparla, demostrarle que un ojo siempre nos descubre,
Pero se desintegró entre mis dedos como una fina y quebradiza cáscara.

Una enciclopedia casual me explica ahora que yo había destruido
a un macho
vacío.
La enciclopedia refiere sin asombro que la historia fue asi:
el macho, en su pequeña piedra, cantando y meneándose, llamando
hembra
y la hembra ya estaba aparecida a su lado,
acaso demasiado presta
y dispuesta.
Duradero es el coito de las mantis.
En el beso
ella desliza una larga lengua tubular hasta el etómago de él
y por la lengua le gotea una saliva cáustica, un ácido,
que va licuándole los órganos
y el tejido del más distante vericueto, mientras le hace gozo,
y mientras le hace gozo la lengua lo absorve, repasando
la extrema gota de sustancia del pie o del seso, y el macho
se continúa así de la suprema esquizofrenia de la cópula
a la muerte.
Y ya viéndolo cáscara, ella vuela, su lengua otra vez lengüita.

Las enciclopedias no conjeturan. Ésta tampoco supone qué
última palabra
queda fijada para siempre en la boca abierta y muerta del macho.
Nosotros no debemos negar la posibilidad de una palabra de
Agradecimiento.


El anónimo (alguien, antes de Newton)
Desde la cornisa de la montaña
dejo caer suavemente una piedra hacia el precipicio,
una acción ociosa
de cualquiera que se detiene a descansar en este lugar.
Mientras la piedra cae libre y limpia en el aire
siento confusamente que la piedra no cae
sino que baja convocada por la tierra, llamada
por un poder invisible e inevitable.
Mi boca quiere nombrar ese poder, hace aspavientos,
balbucea
y no pronuncia nada.
La revelación, el principio,
fue como un pez huidizo que afloró y volvió a sus abismos
y todavía es innombrable.
Yo me contento con haberlo entrevisto.
No tuve el lenguaje y esa falta no me desconsuela.
Algún día otro hombre, subido en esta montaña
o en otra,
dirá más, y con precisión.
Ese hombre, sin saberlo, estará cumpliendo conmigo.

El acertijo
Tumbado en la cama busco el ángulo, la coincidencia,
el montaje visual que me permita sacar los pies por la
ventana.
De este modo mis pies van a posarse en la pequeña colina de
las amapolas.
Allí permanecen toda la tarde moviéndose acompasadamente
como metrónomos. Los miro
pálidos y delgados.
Recuerdo que no hace mucho entre ellos se repartía
el instinto del vago
que viaja intuyendo las pieles más amables de la tierra,
arena, yerba, polvo, una y otra piedra en medio del río,
y sin extraviarse nunca.

La colina de las amapolas oscurece, recojo mis pies.
En el cielo empiezan las estrellas, numerosas y parpadeantes.
La más brillante y seguramente la más sarcástica
se acerca hasta el filo del tejado:
"Entre nosotras hay un acertijo, un camino
disimulado, el largo camino de regreso a tu casa,
tienes que encontrarlo posando el pie en la estrella
correcta".

En un hospital se confunden las voces propias y las flotantes.
La estrella ha hablado?
Díganle que mis pies han perdido el instinto del vago
y que el acertijo es muy cruel.

Este olor, su otro
Mi hermana mayor pica perejil
con habilidad que se diría congénita,
y el olor viaja instantáneo a fundirse
con su otro.
Su otro está en una lejana canasta de hierbas de sazón
que bajaba del techo, una canasta
ahora piedra fósil
suspendida
en el aire de nuestra cocina que se acabó.
El perejil anunciaba a mi padre, Don Harumi,
esperando su sopa frugal.
Gracias de este país:
un japonés que no perdonaba
la ausencia en la mesa de ese secreto local de cocina!
Creo que usted adentraba ese secreto en otro más grande
para componer la belleza de su orden casero
que ligaba
familia y usos y trucos de esta tierra.
Los hijos de su antiguo alrededor
hoy somos comensales solos
y diezmados
y comemos la cena del Día de los Difuntos
esparciendo
perejil en la sopa. Ya la yerba sólo es sazón, aroma
sin poder.
Nuestras casas, Don Harumi, están caídas.

El guardián del hielo
Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo
que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol.
En esa situación cómo negarse a un favor llano:
el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.

Oh cuidar lo fugaz bajo el sol…

El hielo empezó a derretirse
bajo mi sombra, tan desesperada
como inútil.
Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza
de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.

No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol.
Y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,
a cumplir con la vida:
yo soy el guardián del hielo.

miércoles, marzo 28

Carl Larsson


El día de la Nochebuena, 1892

sábado, marzo 24

Dialogos con Leuco

LA ISLA




Todos saben que Odiseo naufragó, en el camino de regreso, permaneció nueve años en la isla Ogigia, habitada únicamente por Calipso, antigua diosa.



(Hablan Calipso y Odiseo)

Calipso: Odiseo, nada es muy diferente. También tú, como yo, quieres detenerte en una isla. Todo lo has visto y padecido. Tal vez un día yo te diga lo que he padecido. Ambos estamos cansados de un destino tan grande. ¿Porqué continuar? ¿Qué te importa si la isla no es la que buscabas? Aquí ya nada sucede. Hay un poco de tierra y un horizonte. Aquí puedes vivir siempre.

Odiseo: Una vida inmortal.

Calipso: Inmortal es quien acepta el instante. Quien no conoce ya un mañana. Pero si te gusta la palabra, dila. ¿Has llegado, en verdad, a ese punto?

Odiseo: Creía inmortal a quien no teme la muerte.

Calipso: A quien no espera vivir más. Ciertamente, casi lo eres. Tú también has padecido mucho. Pero ¿por qué esa obsesión de volver a casa? Todavía estás inquieto. ¿por qué vas hablando solo entre los escollos?

Odiseo: Si yo partiera mañana, ¿serías infeliz?

Calipso: Quieres saber demasiado, querido. Digamos que soy inmortal. Pero si no renuncias a tus recuerdos y a tus sueños, si no depones tu obsesión y aceptas el horizonte, no te librarás del destino que conoces.

Odiseo: Se trata siempre de aceptar un horizonte ¿Y obtener qué, a cambio?

Calipso: Apoyar la cabeza y callar, Odiseo. ¿Te has preguntado alguna vez porqué también nosotros buscamos el sueño? ¿Te has preguntado adónde van los viejos dioses que el mundo ignora? ¿Por qué, siendo eternos, se hunden en el tiempo, como las piedras en la tierra? ¿Y quién soy yo, quién es Calipso?

Odiseo: Te he preguntado si eras feliz.

Calipso: No es eso, Odiseo. El aire, hasta el aire de esta isla desierta, que ahora solo vibra en el retumbar del mar y el graznido de los pájaros, está demasiado vacío. Y no es que haya nada que lamentar de este vacío. ¿Pero no sientes tú también, a veces, un silencio, un suspenso que es como la huella de una antigua tensión, de una presencia desaparecida?

Odiseo: Entonces, ¿tú también hablas con los escollos?

Calipso: Es un silencio, te digo. Algo remoto y casi muerto. Algo que ha sido y no volverá a ser. Del antiguo mundo de los dioses, cuando un gesto mío era destino. Tuve nombres pavorosos, Odiseo. Me obedecían la tierra y el mar. Después me cansé; pasó el tiempo, no quise moverme más. Algunas de nosotras resistieron a los nuevos dioses; yo dejé que los nombres se hundieran en el tiempo; todo cambió, permaneciendo igual; no valía la pena disputarles a los nuevos el destino. Comprendí entonces mi horizonte y por qué los viejos no habían disputado con nosotros.

Odiseo: ¿Pero no eras inmortal?

Calipso: Y lo soy, Odiseo. Morir no espero. Y no espero vivir. Acepto el instante. A ustedes, los mortales, les aguarda algo semejante, la vejez y el lamento. ¿Por qué no quieres apoyar la cabeza, como yo, en esta isla?

Odiseo: Lo haría si creyera que estás resignada. Pero incluso tú, que has sido señora de todas las cosas, me necesitas a mí, un mortal, para ayudarte a soportar.

Calipso: Es un bien recíproco, Odiseo. No hay verdadero silencio si no es compartido.

Odiseo: ¿No te basta que esté contigo ahora?

Calipso: No estás conmigo, Odiseo. No aceptas el horizonte de esta isla. Y no huyes del lamento.

Odiseo: Lo que me hace lamentarme es parte viva de mí mismo, como lo es de ti tu silencio. ¿Qué ha cambiado para ti desde aquel día en que tierra y mar te obedecían? Te sentiste sola y cansada y olvidaste tus nombres. Nada te fue arrebatado. Eres lo que has querido.

Calipso: Lo que soy es casi nada, Odiseo. Casi mortal, casi una sombra como tú. Es un largo sueño que empezó quién sabe cuándo y tú has entrado como un sueño en este sueño. Temo el alba, el despertar; si te vas será el despertar.

Odiseo: ¿Y eres tú, la señora quien habla?

Calipso: Temo el despertar, como tú temes la muerte. Es eso, antes estaba muerta, ahora lo sé. No quedaba de mí en esta isla sino la voz del mar y del viento. No era un sufrimiento. Dormía. Pero desde que llegaste, trajiste en ti otra isla.

Odiseo: Desde hace tanto tiempo la busco. Tú no sabes lo que es divisar una tierra y entrecerrar los ojos cada vez para engañarse. Yo no puedo aceptar y callar.

Calipso: Sin embargo, Odiseo, ustedes los hombres dicen que encontrar lo perdido es siempre un mal. El pasado no vuelve. Nada gobierna el transcurrir del tiempo. Tú que has visto el océano, los monstruos y el Elíseo, ¿podrías aún reconocer las casas, tus casas?

Odiseo: Tú misma has dicho que llevo la isla dentro de mi.

Calipso: Sí, pero cambiada, perdida, un silencio. El eco del mar en los escollos o un poco de humo. Nadie podrá compartirla contigo. Las casas serán como el rostro de un viejo. Tus palabras no tendrán el mismo sentido para ellos. Estarás más solo que en el mar.

Odiseo: Sabré al menos que debo detenerme.

Calipso: No vale la pena, Odiseo. Quien no se detiene ahora, en este instante, ya nunca se detiene. Lo que haces lo harás siempre. Por una vez, tienes que romper el destino, abandonar el camino, dejarte hundir en el tiempo....

Odiseo: No soy inmortal.

Calipso: Lo serás si me escuchas. ¿Qué es la vida eterna sino aceptar el instante que viene y el instante que se va? La embriaguez, el placer, la muerte no tienen otro fin. ¿Que ha sido hasta ahora tu continuo errar?

Odiseo: Si lo supiera, me habría detenido. Pero tú olvidas algo.

Calipso: Dime.

Odiseo: Lo que busco lo llevo en el corazón, igual que tú.

Dialogos con Leuco

EL INCONSOLABLE


El sexo, la embriaguez y La sangre remitieron siempre al mundo subterráneo y prometieron a más de uno beatitudes ctónicas. Pero el tracio Orfeo, cantor, viandante en el Hades y víctima lacerada como el mismo Dionisio, valió más.



(hablan Orfeo y Bacante)



Orfeo: Ocurrió así. Subíamos por el sendero entre el bosque de las sombras. Ya estaban lejos Cocito, la Estigia, la barca, los lamentos. Se entreveía sobre las hojas el resplandor del cielo. Sentía a mis espaldas el roce de sus pasos. Pero yo estaba aún allá abajo y tenía encima aquel frío. Pensaba que un día tendría que regresar, que lo que fue será otra vez. Pensaba en la vida con ella, como era antes; que se acabaría de nuevo. Lo que fue será. Pensaba en aquel hielo, en aquel vacío que había atravesado y que ella se llevaba en los huesos, en la médula, en la sangre. ¿Valía la pena que volviera a vivir? Lo pensé y percibí el resplandor del día. Entonces dije "Basta", y me di vuelta. Eurídice se esfumó como se apaga una vela. Oí apenas un crujido, como el de un ratón que huye.
Bacante: Extrañas palabras, Orfeo. Casi no puedo creerte. Se decía que los dioses y las musas te amaban. Muchas de nosotras te seguiamos porque te sabiamos enamorado e infeliz. Estabas tan enamorado que -único entre los hombres- atravesaste las puertas de la nada. No, no te creo, Orfeo. No ha sido culpa tuya si el destino te ha traicionado.
Orfeo: Qué tiene que ver el destino. El destino no traiciona. Es ridículo que después de aquel viaje, después de haber visto de frente la nada, yo me diese vuelta por error o por capricho.
Bacante: Se dice que fue por amor.
Orfeo: No se ama a quien ha muerto.
Bacante: Sin embargo lloraste por montes y colinas, la buscaste y la llamaste, descendiste al Hades. ¿Qué era eso?
Orfeo: Dices que eres como un hombre. No ignoras, entonces, que un hombre no sabe qué hacer con la muerte. La Eurídice que lloré era una estación de la vida. Yo buscaba algo más que su amor allá abajo. Buscaba un pasado que Eurídice no conoce. Lo comprendí entre los muertos, mientras cantaba mi canto. Vi las sombras endurecerse y mirar el vacío, cesar los lamentos, a Perséfone esconder su rostro y al mismo tenebroso-impasible, Hades, ponerse tenso como un mortal y escuchar. Comprendí que los muertos ya no son nada.
Bacante: El dolor te ha trastornado, Orfeo. ¿Quién no quisiera otra vez el pasado? Eurídice casi había renacido.
Orfeo: Para después morir de nuevo, Bacante. Para llevarse en la sangre el horror del Hades y temblar conmigo día y noche. Tú no sabes lo que es la nada.
Bacante: Y así tú, que cantando habías vuelto a obtener el pasado, lo rechazaste y destruiste. No, no puedo creerlo.
Orfeo: Compréndeme, Bacante. Sólo en el canto fue un verdadero pasado. Sólo escuchándome, el Hades se vio a sí mismo. Ya subiendo el sendero, aquel pasado se desvanecía, se hacía recuerdo, sabía a muerte. Cuando salió a mi encuentro el primer resplandor del cielo, me estremecí como un muchacho, feliz e incrédulo, me estremecí por mí, por el mundo de los vivos. La estación que buscaba estaba allí, en aquel resplandor. No me importó en absoluto ella, la que me seguía. Mi pasado fue la claridad, el canto, la mañana. Y me di vuelta.
Bacante: ¿Cómo has podido resignarte, Orfeo? Al regresar, dabas miedo a quienes te veían. Eurídice había sido para ti una existencia.
Orfeo: Tonterías. Muriendo, Eurídice se volvió otra cosa. Aquel Orfeo que descendió al Hades ya no era esposo ni viudo. Mi llanto de entonces fue como los que se tienen de niño y uno sonríe al recordarlos. La estación pasó. Yo buscaba, llorando, no a Eurídice sino a mí mismo. Un destino, si quieres. Me escuchaba.
Bacante: Muchas de nosotras te siguen porque creen en tu llanto. Entonces, ¿nos has engañado?
Orfeo: Oh, Bacante, Bacante, ¿no quieres comprender? Mi destino no traiciona. Me he buscado a mí mismo. No se busca sino eso.
Bacante: Aquí somos más simples, Orfeo. Creemos en el amor y en la muerte, y lloramos y reímos con todos. Nuestras fiestas más alegres son aquellas en que corre la sangre. Nosotras, las mujeres de Tracia, no tememos estas cosas.
Orfeo: Visto del lado de la vida todo es bello. Pero créele a quien ha estado entre los muertos... No vale la pena.
Bacante: Antes no eras así. No hablabas de la nada. Acercarse a la muerte nos hace semejantes a los dioses. Tú mismo enseñabas que una embriaguez trastorna la vida y la muerte y nos hace más que humanos... Has visto la fiesta.
Orfeo: No es la sangre lo que importa, muchacha. Ni la embriaguez ni la sangre me impresionan. Pero es muy difícil decir qué es un hombre. Ni siquiera tú, Bacante, lo sabes.
Bacante: Sin nosotras no serías nada, Orfeo.
Orfeo: Lo decía y lo sé. ¿Pero qué importa? Sin ustedes descendí al Hades...
Bacante: Descendiste a buscarnos.
Orfeo: Pero no las encontré. Quería otra cosa. Que volviendo a la luz encontré.
Bacante: En un tiempo cantabas a Eurídice por los montes...
Orfeo: El tiempo pasa, Bacante. Están los montes, ya no está Eurídice. Estas cosas tienen un nombre, y se llaman hombre. Aquí no sirve invocar a los dioses de la fiesta.
Bacante: Tú también los invocabas.
Orfeo: Un hombre hace de todo, en la vida. Lo cree todo, en los días. Cree incluso que su sangre corre algunas veces por otras venas. O que lo que fue se puede deshacer. Cree romper el destino con la embriaguez. Todo esto lo sé y no es nada.
Bacante: No sabes qué hacer con la muerte, Orfeo, y tu pensamiento es sólo muerte. Hubo un tiempo en que la fiesta nos volvía inmortales.
Orfeo: Disfruten ustedes de la fiesta. Todo es lícito para quien aún no sabe. Es necesario que cada uno descienda una vez a su infierno. La orgía de mi destino terminó en el Hades, terminó cantando a mi manera la vida y la muerte.
Bacante: ¿Y qué quiere decir que un destino no traiciona?
Orfeo: Quiere decir que está dentro de ti, es tuyo; más profundo que la sangre, más allá de toda embriaguez. Ningún dios puede tocarlo.
Bacante: Es posible, Orfeo. Pero nosotras no buscamos ninguna Eurídice. ¿Por qué, pues, descendemos también al infierno?
Orfeo: Cada vez que se invoca a un dios se conoce la muerte. Y se desciende al Hades a arrancar algo, a violar un destino. No se vence a la noche y se pierde la luz. Se debate uno como un endemoniado.
Bacante: Dices cosas malvadas... Entonces, ¿tú también has perdido la luz?
Orfeo: Yo estaba casi perdido, y cantaba. Comprendiendo me he encontrado a mí mismo.
Bacante: ¿Vale la pena encontrarse de esa manera? Hay un camino más simple de ignorancia y de alegría. El dios es como un señor entre la vida y la muerte. Nos abandona a su embriaguez y lo desgarramos o nos desgarra. Cada vez renacemos y él nos despierta como tú en el día.
Orfeo: No hables del día, del despertar. Pocos hombres lo conocen. Ninguna mujer como tú sabe lo que es.
Bacante: Quizá por eso es que te siguen las mujeres de Tracia. Eres para ellas como el dios. Bajaste de los montes. Cantas versos de amor y de muerte.
Orfeo: Tonta. Al menos contigo se puede hablar. Acaso un día serás como un hombre.
Bacante: Si es que antes las mujeres de Tracia...
Orfeo: Di...
Bacante: ...no despedazan al dios.


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